Feb 272018
 

Los pequeños arroyos, que casi se secaron durante los meses de mayo y junio, ahora comienzan a desbordarse, tal como los presuntuosos que súbitamente desbordan los límites de su presupuesto.

Uno debe aprender la seriedad del mar y de los arroyos. El mar siempre está dentro de sus límites a pesar de que muchos ríos vierten agua en él. En forma similar, uno debe utilizar apropiadamente las ventajas de la vida y no malgastarlas en propósitos que no tienen valor permanente. Las personas sensuales y descontroladas juegan con las ventajas del cuerpo y acumulan riquezas. Pero la fuerza del cuerpo debe utilizarse para la autorrealización, no para la complacencia de los sentidos. Los seres humanos tienen dos clases de temperamento. Algunos son introspectivos y otros son extravagantes. Los que son extravagantes están enamorados de los aspectos externos de la belleza fenomenal y no tienen idea de la manifestación total. Ellos prácticamente están dormidos a la introspección y son incapaces de obtener ningún valor permanente de las ventajas de la forma humana, pero alguien que ha desarrollado la introspección es tan serio como el mar. Mientras que los extravagantes duermen tranquilos y en silencio, las personas serias utilizan todas las ventajas de la forma humana de vida.

Aunque las tendencias animalísticas del cuerpo deben ser minimizadas, los que son extravagantes se desbordan temporalmente de disfrute material. Sin embargo tan pronto termina la estación lluviosa de la vida, ellos se secan tanto como el fondo de los ríos. La vida sirve para el propósito adecuado, o sat – aquello que existe para siempre. En el mundo material nada es sat, o eterno, pero el mal negocio del mundo material puede usarse para el mejor propósito. La mente dedicada a la extravagancia es un mal negocio, pero uno puede hacer el mejor uso de la mente mediante la introspección.

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