Feb 272018
 

Las noches en la estación lluviosa son totalmente oscuras. No se pueden ver ni las estrellas centelleantes en el horizonte ni la hermosa Luna. Ellas están cubiertas por las nubes. Y las insignificantes luciérnagas, se hacen notorias en ausencia de las luminarias del cielo.

Tal como se producen los cambios de estación durante el año, también existen cambios de eras dentro de la duración del mundo cósmico manifestado. Estas eras cambiantes se llaman yugas, o periodos. Así como existen tres modalidades de la naturaleza, también existen diferentes eras dominadas por estas tres modalidades. El periodo dominado por la modalidad de la bondad, se llama Satya-yuga, el periodo de la pasión, se llama Tretā yuga, el período de la pasión y la ignorancia combinadas se llama Dvāpara-yuga y el periodo de la oscuridad y la ignorancia (el último periodo) se llama Kali-yuga o la era de las riñas. La palabra Kali significa “riña”. Kali-yuga se compara a la estación lluviosa debido a que muchas dificultades de la vida se experimentan durante esta húmeda estación.

En Kali-yuga hay escasez de gobiernos adecuados. Al atardecer uno puede guiarse por las estrellas y la Luna, pero en la estación lluviosa la luz que guía proviene de insignificantes luciérnagas. La verdadera luz de la vida es el conocimiento Védico. El Bhagavad-gītā es conocer a la toda poderosa Personalidad de Dios*, pero en esta era de riña, existen riñas hasta por el tema de la existencia de Dios. En la civilización atea de la era de riña hay innumerables sociedades, comunidades y sectas religiosas; la mayoría de las cuales está tratando de desterrar a Dios de la religión. En ausencia del Sol y las estrellas, las luciérnagas quieren destacar. Estos pequeños grupos, que siguen diversos conceptos religiosos, son como luciérnagas tratando de destacar ante los ojos de la gente ignorante. Ahora existen algunas encarnaciones falsas que la gente sigue, sin la autoridad de las literaturas Védicas. También hay una permanente competencia entre los grupos de una y otra encarnación. El conocimiento Védico proviene de una tradición desde el maestro espiritual a través de la cadena de sucesión discipular y el conocimiento debe adquirirse sin desviación a través de esta cadena. En la actual era de riñas, la cadena se ha roto aquí y allá, y ahora el Veda es interpretado por hombres desautorizados que no lo comprenden. Los así llamados seguidores de los Vedas, niegan la existencia de Dios, tal como en la oscuridad de un atardecer nublado las luciérnagas niegan la existencia de la Luna y las estrellas. La gente sensata no debe permitir que la acechen tales hombres inescrupulosos. El Bhagavad-gītā fue hablado especialmente para guiar a la gente de esta era, oscurecida por la nube de la ignorancia.

* sarvasya cāhaṁ hṛdi sanniviṣṭo mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca
vedaiś ca sarvair aham eva vedyo vedānta-kṛd veda-vid eva cāham

Yo me encuentro en el corazón de todos, y de Mí proceden el recuerdo, el conocimiento y el olvido. Es a Mí a quien hay que conocer a través de todos los Vedas. En verdad, Yo soy el compilador de El Vedānta y el conocedor de los Vedas.
(Bg. 15.15)

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