Mar 082018
 

En la estación del otoño todas las fuentes de agua están llenas de flores de loto. También hay flores que se parecen al loto pero son de una clase diferente. Entre ellas hay una flor llamada kumuda. Cuando sale el Sol, todas las flores, menos la kumuda, florecen hermosamente. Similarmente los hombres que semejan al loto, disfrutan con el advenimiento de un rey responsable; pero los hombres que son como la kumuda no gustan de la existencia de un rey.

En esta era de Kali, la gente quiere gobernarse a sí misma, porque los reyes se han vuelto corruptos. Antiguamente no era así. Los hijos de los reyes eran entrenados bajo la guía de un buen brāhmaṇa-ācārya, tal como los Pāṇḍavas y los Kauravas fueron puestos bajo la instrucción del cualificado profesor brāhmaṇa Śrī Droṇācārya. Los príncipes eran rigurosamente entrenados en política, economía, artes militares, ética y moral, ciencias y, sobre todo en el servicio devocional al Señor. Solo después de tan buen entrenamiento se permitía a los príncipes acceder al trono. Cuando tal príncipe se volvía rey, también era guiado por el consejo de buenos brāhmaṇas. Aun en la Edad Media, Mahārāja Candragupta fue guiado por el brāhmaṇa erudito Cāṇakya Paṇḍita.

En una monarquía, un hombre suficientemente entrenado era capaz de conducir él solo los asuntos del estado. Pero en una democracia nadie es entrenado como un príncipe; en vez de eso, los políticos son elegidos para ocupar puestos administrativos de responsabilidad mediante arreglos diplomáticos. En lugar de un rey o un ejecutivo supremo, en una democracia existen muchos casi-reyes: el presidente, los ministros, los diputados, los secretarios, los secretarios asistentes, los secretarios privados y los subsecretarios. Hay un número de partidos – políticos, sociales y comunales – y existen miembros del partido, simpatizantes del partido y así sucesivamente. Pero ninguno está suficientemente entrenado para encargarse de los verdaderos intereses de los gobernados. En un así llamado gobierno democrático la corrupción está más extendida que en una autocracia o una monarquía.

Los hombres que tratan de prosperar bajo la apariencia de sirvientes del pueblo, no quieren un buen rey como cabeza de estado. Ellos son como las flores kumuda, que no disfrutan de la salida del Sol. La palabra ku significa “malo” y mud significa “placer”. Las personas que quieren explotar el poder administrativo para su propio interés, no gustan de la presencia de un buen rey. Si bien profesan la democracia, lo que ellos quieren es ser reyes. Y así compiten por votos a través de propaganda sucia y disfrutan de la política, pero no quieren un rey. Los ladrones y bandoleros tampoco disfrutan ante la presencia de un buen rey. Es por el bien del pueblo que se debe tener como cabeza del Estado a un rey bien entrenado.

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